25/06/2009

La capacidad autocrítica

El martes volví a irme de viaje con esos jóvenes con los que trabajo, y volví a apreciar varias cosillas. Insisto en que no beben tanto como el personal se cree (y los que más beben son los que tienen más de 22 años), les gusta practicar deporte (aunque a ritmo moderado y burreando un poco) y les gusta mucho la música endemoniada esa de los disc-yokeis (o como se escriba) esos. No pretendo ser anticuado, pero 5 horas de sesión nocturna en la noche de San Juan de semejante música no hizo más que confirmarme que dicha música no es lo mío.

También observé una cosa en ellos de la que vamos a hablar hoy, pero no referida a ellos, sino a todos nosotros: la ausencia de autrocrítica. Esta es una realidad que nos afecta a todos, pero que es imprescindible si pretendemos mejorar como personas, en nuestra relación con los demás y en la relación con nosotros mismos.

La autocrítica es, en mi opinión, la relación más profunda que podemos entablar con nosotros mismos, quiero decir, que es el interrogatorio y consecuentes respuestas  más profundo y sincero que podemos tener con nadie, ya que si no lo logramos ni con nosotros mismos... Y como tal trabajo de autoconocimiento, de diálogo con uno mismo, es duro, y complicado, y difícil. Porque no siempre es agradable ponerse a uno mismo ante el espejo y preguntarse: ¿pero que pollas estás haciendo? Y no nos engañemos, lo más difícil no es preguntarnos esto. Lo más difícil, como casi siempre, es contestar, y, además, hacerlo sinceramente.

Y sin embargo, resulta imprescindible hacerlo, mantener dichos diálogos, ya que en otro caso es imposible avanzar con mejora. Claro, hay quien prefiere no mejorar, avanzar sin más. Es cierto,  determinadas personas, muchas por desgracia, han decidido más que vivir sus vidas simplemente pasar por las mismas, y ello es muy triste. Pero mucho. Necesitamos una motivación para seguir todos los días y, lo que es más importante, vivir de verdad nuestras vidas. Es cierto que en muchos casos no es fácil, pero es necesario. Es imprescindible. Porque lo que nos diferencia de los demás bichillos de la creación es que nosotros sí somos conscientes (o podemos serlo al menos) de cuando hacemos algo mal, y de que podemos hacerlo mejor.

Por tanto, invitémonos todos a interrogarnos al menos una vez al día, y a establecer un proceso de mejora permanente. Antes de echar a los demás la culpa de las cosas que nos pasan, miremos hacia dentro. Muchas veces el ruido no nos deja ver la realidad. Pero ésta, testaruda, sigue estando ahí para cuando queramos verla.

25/06/2009 11:20 Autor: juanragil. #. Tema: las pequeñas cosas de cada día. No hay comentarios. Comentar.

22/06/2009

Los jóvenes y el inglés

He pasado el fin de semana en Sevilla, de viaje con los/as jóvenes de mi comarca, trabajando vamos, y con el tema este de la observación participante he podido comprobar varias cosillas sobre esta nueva generación que viene detrás nuestra:

- Primero: no beben tanto alcohol como la gente piensa. Sobre esto hablaremos otro día ya que hoy nos vamos a parar en otro detalle.

- Segundo: respetan las normas. Sobre todo cuando tomas las decisiones con ellos, es decir, cuando nadie les impone lo que tiene que hacer y se sienten participes de lo decidido.

- Tercero: NO TIENEN NI IDEA DE INGLÉS. Y aquí es donde nos vamos a detener un ratillo.

Coincidimos en el Albergue de Sevilla con un grupo de jóvenes de 18 a 20 años de Alemania, que venían de fin de curso de su bachiller. Lo primero que llama la atención es que nosotros, para desplazar a 30 jovenes 2 días a Sevilla, lleváramos dos monitores y ellos, que vienen dos semanas y fuera de su país, vengan sin monitores. Será una cuestión cultural, pero imagino que también habrá algo de confianza en los jóvenes, que por lo que se ve aquí no se lleva.

Pero lo peor no es eso. Llevamos años escuchando hablar de la importancia que tiene el inglés en el futuro socio laboral de nuestros jóvenes , que es imprescindible. Llevamos años viendo cómo el inglés se introduce en la escuela cada vez más temprano, creo que ahora ya en 1º de primaria. Y, como pude comprobar el sábado, eso no nos ha servido de nada. Nuestro grupo, con edades comprendidas entre los 16 y los 19 años,  no era capaz, salvo un par de excepciones, de mantener un mínimo diálogo con sus compañeros de fiesta alemanes. Nada salvo hello. Patético. Con perdón, no sabían ni como pedirle rollo a los y las alemanas/es. Una cosa tremenda.

Y de este modo, yo, con mi inglés de COU enseñado por ese "gran" profesor que era Paco el de inglés, con sólo 8 años de formación en el mismo, me vi allí metido de "interprete" (perdón a los intérpretes), de un lado a otro poniendo voz a los oscuros pensamientos de mis chavales que estaban con el habitual estado de desvarío hormonal en el que se suelen encontrar. Esto no es una señal, ni mucho menos, de que mi inglés sea buenísimo. Qué va. Es una señal de que, aunque el inglés se empieza a "enseñar" mucho antes en la escuela, no les están enseñando una patata. Nuestros jóvenes no sólo no saben hablar inglés, sino que cada día lo hacen peor, peor incluso que nosotros, que ya sabéis que tampoco es que nos dieran mucha caña.

En fin, que habrá que tirarles de las orejas a los lumbreras que con cada reforma educativa no hacen más que empeorar el nivel formativo de nuestros jóvenes. Porque no sé dónde vamos a llegar, pero esto va de mal en peor.

PD: Fíjaros como será la cosa que una de las germanas le repitió tres veces en dos minutos a uno de los chicos (Mu espabilao él a sus 19 añicos): "Fuck with me" (está escrito como sonaba) y el chaval con su cara de tonto allí, babeándole a la chica encima, y sin tener ni idea de que le estaba diciendo la colega... Sobran las palabras. 

22/06/2009 12:33 Autor: juanragil. #. Tema: estos jóvenes...... Hay 2 comentarios.


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